lunes, septiembre 6

EL PROGRAMA DE CELEBRACIONES DEL BICENTENARIO


El gobierno cursó invitaciones para todos los mandatarios de la región para los festejos de los 200 años de la Independencia. La celebración se iniciará el 1 de Septiembre con la distribución de un ejemplar de “La Aurora de Chile”, que contendrá la primera portada del diario y el programa de actividades.
A las 12 horas en punto del 18 de Septiembre, y en todo el país las orquestas juveniles entonarán el Himno Nacional e invitarán a toda la ciudadanía a sumarse a un coro que, explican en la Moneda, será “multitudinario”. El hito forma parte del plan de festejos con que el gobierno prepara la celebración del Bicentenario.
• 2 de Septiembre: Se realizará una teatralización de un reencuentro entre Bernardo O’Higgins y José Miguel Carrera.
• 3 de septiembre: Se presentará en la Plaza de Armas la Pérgola de las Flores.
• 4 de septiembre: Se inaugurará el Centro Cultural Gabriela Mistral.
• 5 de septiembre: Se realizará el Día del Patrimonio Bicentenario y una fiesta popular en el Parque Forestal organizada por el Consejo de la Cultura.
• 6 al 11 de septiembre: Piñera recorrerá el país. Se inaugurarán 200 mesas de ajedrez que se implementarán en las plazas de armas.
• 12 al 16 de septiembre: Carnavales callejeros.
• 17 de septiembre: Se izará una gran bandera chilena y se realizará la Gala en el Teatro Municipal, con la obra Rigoletto, de Giuseppe Verdi.
• 18 de septiembre: Tedeum Ecuménico y el “gran coro” del Himno Nacional.
Se bombardeará desde el aire el centro de Santiago con marcadores de libros que contendrán desde dichos populares a extractos de discursos de figuras históricas. Durante la tarde, habrá carros alegóricos en la Alameda y durante la noche del 18 está planificado realizar una fiesta cívica en el Estadio Nacional, que será animada por Don Francisco.
• 19 de septiembre: Junto con la Parada Militar ampliada, se realizarán en regiones revistas navales, es decir, en los puertos habrá un desfile de embarcaciones.

EL TESORO DE MADI


Madi era una medusa curiosa que durante uno de sus paseos por el fondo del mar, descubrió una cueva muy escondida, en cuyo interior había un cofre brillante y misterioso. A su lado, un cartel decía "no podrás llevar joyas más valiosas". Aunque el cofre era pesadísimo, Madi lo llevó a su casa, convencida de haber encontrado un gran tesoro.
Una vez en casa, lo abrió llena de nervios y emoción. Pero no contenía joya alguna. Tan sólo un bonito y sencillo vestido que brillaba con ese tono especial que tienen las cosas mágicas. Cuando se recuperó de la desilusión, Madi decidió probarse el vestido y salir a dar un paseo.
No era el vestido más bonito que había visto, y era un poco pesado y difícil de vestir, pero le sentaba muy bien, y al momento se sintió más alegre y animada que nunca. Sentía ganas de hablar y saludar a todos, de gastar bromas y contar chistes, y todos cuantos se cruzaban con ella la encontraban realmente encantadora...
Pero Molvorón, el terrible y gigantesco pulpo malvado, tenía que fastidiarla, y sólo unos días después, en el fondo del mar todos corrían a esconderse al enterarse de su llegada. Madi se quedó allí sola, tan contenta, pues con su vestido mágico sólo sentía alegría.
- ¡Hola, pulpito! - dijo alegre y divertida - ¿quieres jugar conmigo?
Molvorón se sintió bastante contrariado al ver que la pequeña medusa no huía como los demás
- ¿es que no tienes miedo? - dijo con una voz terrible
- ¿ Por qué iba a tenerlo, si te tengo a ti para defenderme? - respondió confiada. - ¡Venga, vamos a jugar!

El malvado pulpo mostró sus tentáculos amenazadores, moviéndolos ligeramente a un lado y otro. A Madi aquello, más que asustarle, le recordó una danza india.
- ¡Qué buena idea! ¡Vamos a bailar!
- GRRRR!!
Molvorón, furioso al ver que la niña no hacía caso de sus amenazas, se inclinó hacia adelante sobre la niña, con su gran boca abierta, los ojos rojos de sangre y las ventosas echando burbujas de ira... Era el aspecto más fiero que nadie recordaba haber visto en aquel pulpo malvado, cuyo nombre bastaba para sembrar el terror en aquellos mares. Un gran silencio se hizo mientras Madi observaba el terrible aspecto del pulpo.
- ¡Guapo! ¡Más que guapo! ¡Anda que no tendrás novias! - respondió finalmente.
Molvorón, deprimido por la falta de miedo de la pequeña, no dijo nada. Sólo se quedó escuchando sus palabras, palabras y palabras. Era tanta la alegría de aquella pequeña, que se contagiaba; y el pulpo comenzó a sentir, por primera vez en su vida, ganas de estar alegre. Y se marchó de allí, dispuesto a conseguir que dejaran de llamarle "pulpo malvado".
Cuando el pulpo se había alejado, todos salieron de sus escondites y fueron a felicitar a Madi por su valentía. Ella, comprendiendo lo que había pasado, contó los poderes que tenía aquel vestido para alegrar a quien lo llevaba... y pensó que era el vestido quien la había salvado. Pero entonces varios peces saltaron a la vez.
- ¡Pero si hoy no llevas tu vestido nuevo!!...
Y era verdad. No lo llevaba; estaba tan alegre que se le había olvidado en casa.
Así que Madi, la pequeña medusa, se había enfrentado a Molvorón llevando únicamente su sonrisa y su alegría. Y ya nunca más necesitó aquel vestido, al comprender que una sonrisa tenía tanto poder como su vestido mágico, pero... ¡¡era mucho más cómodo y fácil de llevar!!
Autor.. Pedro Pablo Sacristán

lunes, agosto 30

El rayo de Luna


El lobito del bosque pasaba las noches aullando a la luna, burlándose de ella, de lo vieja que era y lo despacio que se movía, y de su escasez de luz. En el mismo bosque, el pequeño erizo salía a consolar a la luna cuando cesaban los aullidos.
Un día ambos estaban lejos de sus guaridas y les sorprendió una gran tormenta. Cuando acabó era de noche y ambos estaban perdidos.
Al salir la luna, el lobo empezó con sus aullidos, mientras el erizo permanecía triste y asustado. Al poco, oyó una voz que le llamaba; no vio a nadie, y resultó ser la luna, que agradecida por su constante ánimo quería ayudarle a volver a casa. Así que juntó todo su brillo en un único rayo para indicarle el camino de vuelta.
El erizo llegó pronto a la madriguera, mientras el lobo quedaba a oscuras y muerto de miedo. Sólo entonces se dio cuenta de que sus impertinencias no servían para nada. La luna estuvo sin brillar para el lobo hasta que éste pidió disculpas por su actitud, y prometió no volver a molestar a nadie.

Autor.. Pedro Pablo Sacristán

viernes, agosto 27

Chileno crea página web para calcular cuánto cuesta viajar en taxi.

El sitio permite calcular el costo aproximado de un tramo entre un punto específico y otro en Santiago y Valparaíso.
En el sitio se ingresa el punto de origen y el destino y se presiona “calcular”. La página entrega una tarifa promedio, explica su creador, porque no considera tacos ni tags.
En el sitio también se pueden “cotizar” tramos en taxi en Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, Madrid y Barcelona.
www.taximetro.cl.

Agüitas de hierbas


Las infusiones para tomar después de las comidas tienen efectos depurativos y curativos. Por eso conviene tener algunas siempre a mano, y por suerte son fáciles de cultivar. Además, resultan muy decorativas.
Manzanilla
Tiene propiedades calmantes y antialérgicas.
Menta
Se usa en infusión para trastornos estomacales, pero no conviene usarla de noche, dado que sube el ánimo.
Boldo
Ayuda a la digestión y buen funcionamiento del hígado, disipa el gas y la acidez.
Paico
Remedio contra dolores estomacales.
Poleo
Tiene propiedades digestivas y supresoras de gases. Antiasmático.
Ortiga común
Tomada en infusión es diurética y excelente en las hemorragias. Útil contra la hidrocefalia, además de expectorante, purifica la sangre, detiene la diarrea, cura la tos, la hidropesía; preserva de los resfríos y del tifus.

Leer más:
http://www.herbalchile.com/es_hierbas.php;
http://www.nuestro.cl/notas/rescate/plantas.htm;
http://yerbasana.cl/?a=313;
http://www.lagunadeaculeo.com/pages/plantas_medicinales.html

lunes, agosto 23

Chile en 100 logos



Nuevo libro gráfico recorre nuestra identidad:
Tanto emblemas patrios como objetos y personajes populares se reúnen en “Chilogo”.
El inolvidable guatón parrillero, y patriota, está tan bien retratado en un solo icono, que es imposible no reconocerlo. Lo mismo ocurre para grandes como Pablo Neruda o Gabriela Mistral, y con clásicos de nuestra cultura popular, como el sánguche de potito, el café con piernas y la marraqueta. Y esa lista de costumbres, objetos y figuras bien chilenas luce muchísimo más completa, y hasta incluye a próceres nacionales, en el volumen “Chilogo”, ideado por la Escuela de Diseño Gráfico de la U. del Pacífico. Recién salió del horno.
“Este libro no pretende hacer separación entre alta y baja cultura. En pictogramas aparecen Neruda, Mistral, Huidobro y Prat; pero también Cecilia Bolocco, Don Francisco y el Festival de Viña, que son íconos populares. En ese sentido, es como un mosaico de nuestra identidad”, comenta Pedro Álvarez, quien editó la publicación junto a Cecilia Durán.
Todo nació del trabajo que hicieron sus alumnos de segundo año y que ambos perfeccionaron después. Pero luego incluyó a diseñadores experimentados, como Julián Naranjo, Vicente Larrea y Francisco Javier Olea. Y según anuncia Álvarez, “Chilogo” podría traspasar las fronteras del papel: “Además de sacar una segunda edición con el material que no pudimos incluir ahora(teníamos más de 250 íconos), pensamos llevarlos a esculturas y a prendas de vestir u objetos”.

El valiente jefe cobarde


Cuando el joven Nerino fue nombrado jefe de la tribu, todos esperaban que, tal y como era costumbre en la isla, dedicase sus esfuerzos a luchar contra la gran bestia del ojo de fuego, el malvado ser que los aterrorizaba desde hacía cientos de años. Nerino había prometido derrotar a la bestia, y aunque era un buen luchador, no parecía mejor que los que habían fracasado antes que él. Calculaban que no duraría mucho más de un año como jefe de la tribu. Era más o menos el tiempo que se tardaba en preparar y entrenar un grupo de guerreros para viajar hasta la cima del volcán, donde vivía el terrible enemigo. Una vez allí, sin importar lo valientes y fuertes que fueran, todos los del grupo eran aniquilados en unas pocas horas.
Pero no ocurrió nada. Nerino no preparó un ejército, ni entrenó más de lo habitual, ni inventó nuevas tácticas de lucha. Se limitó a cambiar el asentamiento de la tribu cuando en verano la bestia lanzaba sus más feroces ataques, inundando todo con el abrasador fuego de su ojo.
Todos le miraban con insistencia y preocupación. Le pedían que luchara, que hiciera algo, que fuera tan valiente y cumpliera con su destino como jefes, pero Nerino se limitaba a decir: “Venceré a la bestia, pero aún no es el momento”.
Así pasaron tantos años que Nerino se convirtió en un anciano. Y aunque le respetaban como jefe, pues su estrategia de ir cambiando de lugar en la isla había permitido salvar muchas vidas, todos le tenían por un cobarde.
Pero cuando ya nadie lo esperaba, Nerino preparó un grupo de guerreros. Lo hizo de pronto, sin avisar, una fría noche de invierno. La nieve, rara en aquella isla, cubría el suelo, y el grupo tuvo que marchar descalzo, con los pies helados, camino del volcán, a toda prisa. Junto a la cima del volcán encontraron la cueva de la bestia. Nerino entró decidido, mientras sus compañeros realizaban los rituales típicos de despedida y se disponían a morir...
Cuando entraron, el anciano estaba en pie junto a la bestia. Ésta estaba tendida en el suelo, hecha un ovillo, temblando y gimiendo, al borde de la muerte. Nerino y sus guerreros no tuvieron problemas para apoderarse del ojo de fuego y encadenar fuertemente a la bestia.
De vuelta al campamento de la tribu, todos deseaban escuchar la aventura de Nerino y su combate con la bestia. Ni siquiera el bebé más pequeño faltaba cuando el jefe inició su relato:
- Jamás he pensado luchar con algo tan terrible, y hoy tampoco lo he hecho.” -dijo, creando un sentimiento de extrañeza y expectación. Y prosiguió
- ¿Ninguno os habíais fijado en que la bestia nunca atacaba en los peores días del invierno, y que después de alguna época especialmente fría, su fuego no era tan intenso, ni sus ataques tan temibles? Durante muchos años he estado esperando una nevada como la de hoy, pues lo que necesitábamos no eran guerreros, sino frío. Cuando llegamos al volcán, la bestia estaba tan débil que no pudo ni luchar. Por fin hemos acabado con siglos de luchas y muertes, y tenemos a la bestia y su ojo de fuego a nuestro servicio.
Todos aclamaron la sabiduría de su jefe, y más le felicitaban quienes más le habían criticado y despreciado por su supuesta cobardía. Y hasta el más impaciente de la tribu aprendió que, a veces, la paciencia puede llegar a ser mucho más útil que la acción, aunque tengas que ser tan valiente que permitas que te traten como un cobarde.

Autor: Pedro Pablo Sacristán